Experiencia de Mary en Bélgica

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Con muchos nervios y muchas ganas emprendí mi viaje a Dilbeek, en Bruselas. Dilbeek es un pueblo con mucho encanto, parece pequeño, pero cuando empiezas a caminar por sus calles es enorme. Durante mi estancia, apenas pude visitar mucho el pueblo, pero lo poco que pude ver me gustó muchísimo.

Era la primera vez que visitaba Bruselas y lo hice para empezar un curso de gestión de proyectos de Erasmus +. No sabía muy bien qué iba a encontrarme ni a quién, por lo que estaba un poco entusiasmada por empezarlo. Cuando llegué, me gustó mucho la casa en la que íbamos a quedarnos todos juntos. Era enorme y tenía de todo. Nos dieron las llaves de las habitaciones y al ver la mía me fascinó. Tenía unas vistas preciosas.

Ese mismo día empecé a conocer a la gente que participaba gracias a ejercicios para romper el hielo. Había personas de muchos países diferentes: Bélgica, Turquía, Grecia, Letonia, Croacia, Italia y España. Pensaba que habría muchas diferencias, ya que tenemos culturas diferentes, pero me sorprendió ver que somos bastante parecidos y que congenié con todos muy bien. Todos ellos eran especiales. Sin duda alguna, lo mejor de la experiencia fueron ellos. Gente amable y tolerante, con la que puedes hablar (pese a no tener muy buen nivel de inglés) y que te escuchen e intenten ayudar.

experiencia-erasmus-belgicaEn cuanto al curso, hicimos muchas actividades de compañerismo y confianza. La verdad muchas de ellas eran divertidas y nos ayudaban a conocernos bien. Los instructores eran agradables y hacían las charlas y los juegos muy a menos. Lo único que me dio pena es no tener el suficiente conocimiento del idioma como para poder expresarme con soltura en frente de todo el mundo. Por lo demás, todo fue estupendo. Fuimos también a Bruselas para conocer la ciudad haciendo un tour y de paso comprábamos detallitos para la familia.

Comíamos y cenábamos todos juntos. Quizá la única pega que tenga de la experiencia es que cenábamos a las 18:30 de la tarde y casi siempre era fiambre con pan de sándwich. Pero bueno, tampoco es algo muy grave. La comida era exquisita, siempre algo diferente y típico de la zona.

Finalmente, tengo que decir que fue una de las mejores experiencias de mi vida. Me permitió conocerme un poco más a mí misma, ampliar mi vocabulario de inglés y tener amistades en varias partes del mundo. Espero que mucha gente se anime a participar en este tipo de actividades porque merece mucho la pena. Doy mil gracias por poder haber participado y no me arrepiento para nada. ¡Repetiré!

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